10 años del Caminito del Rey
Balance de un éxito que ha transformado Málaga
Un aniversario para mirar con datos (y con orgullo)
Con motivo del décimo aniversario de la rehabilitación y reapertura del Caminito del Rey, ayer el presidente de la Diputación de Málaga, Francisco Salado, y el secretario general técnico-gerente de Fedelhorce, Pablo Cabrera, participaron como invitados en Cadena SER (SER Viajeros) para hacer balance de lo que ha supuesto la puesta en valor turística de este recurso natural.
Diez años después, el Caminito no solo es una ruta espectacular: es un motor económico, un imán de visitantes y un ejemplo de cómo una apuesta institucional bien ejecutada puede cambiar la trayectoria de una comarca.
La Diputación de Málaga, el impulso decisivo
El presidente Francisco Salado puso en valor el papel de la Diputación como institución que lideró la rehabilitación y, sobre todo, la visión de convertir un enclave con enorme potencial en un producto turístico seguro, ordenado y competitivo.
Esa decisión no se quedó en “hacer una obra”: se convirtió en un modelo de gestión, con control de aforo, venta anticipada de entradas, visitas guiadas oficiales, medidas de seguridad (casco, control de acceso, supervisión) y una logística pensada para que el visitante llegue, disfrute y regrese con facilidad (incluido el autobús lanzadera entre accesos).
Y, lo más importante: ha seguido creciendo con nuevas mejoras, como la ampliación anunciada con un puente colgante peatonal de 110 metros (el más largo de España en su categoría), que refuerza el atractivo del recorrido y consolida la apuesta por la calidad.
Los números que explican el fenómeno
Los datos acumulados en esta década confirman que estamos ante uno de los proyectos turísticos más rentables (en términos sociales y económicos) del interior de Andalucía:
- Casi 3 millones de visitantes en diez años.
- Más de 400 millones de euros de impacto económico acumulado.
- Más de 64 millones de euros de impacto económico solo en el último año analizado.
- En torno a 685 empleos generados (directos e indirectos).
- Un crecimiento espectacular de la oferta turística: los alojamientos en el área de influencia han pasado de poco más de 200 a cerca de 900 establecimientos, y las plazas se han duplicado.
En resumen: el Caminito ha logrado algo clave para el interior de la provincia: atraer demanda todo el año, dinamizar negocios y justificar nuevas inversiones en servicios, accesos e infraestructuras.
La visión de Fedelhorce: “ha creado un concepto de excelencia”
En su intervención, Pablo Cabrera destacó el efecto transformador del Caminito en los municipios colindantes y en el Valle del Guadalhorce, no solo por el volumen de visitantes, sino por el cambio cultural que ha provocado:
“Antes vivíamos de ser los albañiles y los camareros de la Costa del Sol, o de vender nuestros cítricos fuera. El Caminito del Rey ha creado un concepto de excelencia que se ha contagiado a todos los sectores”
Ese “contagio” se ve hoy en una economía local mucho más diversa y competitiva:
- Empresas de turismo activo y de naturaleza, ocio y aventura, senderismo y experiencias.
- Crecimiento y profesionalización de alojamientos rurales y restauración.
- Mejora de la industria auxiliar (incluida la construcción) y aparición de nuevas oportunidades ligadas al turismo residencial.
- Impulso a la industria agroalimentaria, con una influencia distintiva muy clara de la marca Sabor a Málaga: hoy no solo producimos, también envasamos, etiquetamos con calidad y exportamos, desde aceite, aceitunas, quesos, miel, mermeladas, productos cárnicos, mermeladas o vino, productos de nuestras huertas, hasta productos innovadores como tomate liofilizado o cítricos transformados con procesos de ultracongelación para mercados internacionales.
Y como anécdota que retrata el nivel de atracción logrado, Cabrera compartió un dato muy gráfico: cada semana viaja un avión desde Mallorca con un grupo organizado de turistas cuyo objetivo principal es realizar la ruta del Caminito del Rey. Cuando el interior empieza a tener “touroperación propia”, ya sabes que algo ha cambiado.
Efecto arrastre: más marca, más ventas, más oportunidades
El impacto no se queda en las pasarelas. Se nota en el día a día:
- Más visitantes comprando productos locales (aceite, cítricos, dulces, artesanía).
- Refuerzo de la marca de nuestros pueblos vinculada a naturaleza, aventura y Caminito del Rey.
- Creación de empleo en hostelería, guías, transporte, comercio y servicios turísticos.
- Sinergias con otros recursos: embalses, gastronomía, patrimonio, actividades culturales, senderos, miradores…
Dicho claro: el Caminito ha creado un escaparate masivo para el interior de Málaga y ha elevado el listón de lo que la comarca se exige a sí misma.
Próximo paso: seguir creciendo sin perder el norte
El reto ahora es mantener lo que ha funcionado: calidad, seguridad, sostenibilidad y buena gestión, sumando nuevas inversiones que mejoren la experiencia sin “morir de éxito”.
Desde Fedelhorce, el compromiso es claro: seguir acompañando a las pymes y autónomos del territorio para que este impulso se traduzca en más competitividad, más innovación y más empleo estable. Porque el Caminito no es solo un recurso turístico: es una palanca para construir futuro (y, de paso, que el mundo sepa situarnos en el mapa sin tener que decir “cerca de la Costa del Sol”).

