Francisco Ortiz Lozano: pasión por la historia

 

Por Tomás Salas

Reseña sobre el autor: TOMÁS SALAS

Álora (Málaga) 1960. Profesor de Lengua en la Enseñanza Secundaria. Doctor en Filología Hispánica por la Universidad de Málaga. Directivo de Guadalpyme. Colabora con artículos de opinión en prensa y en algunas webs sobre temas culturales, socio-económicos, históricos. Publica, además, trabajos de investigación en algunas revistas.

 

Un erudito

Francisco Ortiz Lozano  pertenece a una estirpe  intelectual poco frecuente en nuestra España de hoy. Primero porque vive en  el  pequeño pueblo malagueño de Ardales, donde ejerce como maestro desde 1977, un poco retirado de esa feria de vanidades que es el mundillo de la cultura, en el que hay que abrirse camino dando codazos y poniéndose en el lugar adecuado para salir en la foto. Además porque en sus opiniones y valores es lo que se llama un hombre “políticamente incorrecto” (no hay más que dar un vistazo a su último libro, España vieja patria, para darse cuenta). Otra peculiaridad de este autor es lo abultado de su obras, el riguroso escrutinio de datos y documentos, fruto de una larga y paciente elaboración, que luego se materializa en un gruesos tomos de 700 o más páginas. En estos tiempos de libros diseñados por el marketing, en los que la cultura se aligera y trivializa hasta casi desaparecer en algunos casos; y  crea fórmulas fáciles que se puedan cortar y pegar desde las “wikipedias”, Francisco Ortiz se ha dedicado a publicar gruesos y sólidos tomos plenos de datos y de algo  cuya mención también hoy es infrecuente, “erudición”. Francisco Ortiz, en efecto, es un erudito; ninguna etiqueta le cuadra mejor.

 

Investigar la propia tierra

Aunque nacido en Málaga, toda su vida, con un intermedio en Oñati (Gipúzcoa),  está vinculada a la villa de Ardales (Málaga), donde tiene su familia y su escuela. A esta zona geográfica de nuestra provincia ha dedicado la mayor parte de sus investigaciones. Indico algunos títulos, cuya relación completa puede verse en su web www.olibros.com: Matrimonios de Ardales,  Ardales en la Historia: títulos, cargos y oficios,  Los señores y marqueses de Ardales,  Familias ardaleñas. Ha dedicado mucho tiempo a investigar uno de los temas más apasionantes de nuestra historia medieval, tema en el que se mezcla la historia con la leyenda, el reino de Bobastro y su mitíco rey Umar ibn Ben Hafsún, padre de la no menos mítica santa y mártir Argentea. En las casi 800 páginas de Bobastro. La ciudad de la perdición. Gloria y refugio de la cristiandad, da una visión del tema no exenta de polémica: en enclave de Bobastro como bastión, reducto persistente del cristianismo en el época del emirato de al-Ándalus.

 

Cómo surgió en ti la pasión por la investigación histórica? ¿Tiene relación con tu labor profesional?

francisco-ortiz-3Como suele ocurrir, surgió cuando chico. Y además con un lugar y una fecha concreta. Cuando tenía quince años, en julio de 1972, estuve explorando las ruinas del castillo de Ardales y me propuse, junto a mi compañero Manuel Oses Rubio, hoy farmacéutico, escudriñar toda la bibliografía sobre el mismo, la cual era prácticamente inexistente. Desde entonces, no he parado de estudiar la historia no sólo de Ardales, sino de la amplia comarca aloreña, antequerana y rondeña.

Podría parecer que mis estudios y mis libros publicados guardan relación con mi profesión de maestro, pero resulta que mi especialidad en la escuela  es la de Matemáticas y Ciencias. Así que con lo que sí guarda relación es con mi vocación de maestro, con mi vocación de transmitir conocimientos y enseñar a los jóvenes y no tan jóvenes.

 

Te has centrado en el estudio de esta zona del Valle del Guadalhorce y
Ardales. Es una zona rica en historia; muchas culturas y pueblos han
pasado por estas tierras…

Efectivamente. El valle del Guadalhorce fue siempre el lugar de tránsito entre la costa malacitana y el interior de Andalucía: a través del puerto Málaga, de Ardales, así como por el puerto de las Atalayas: ambos conectan la zona de las vegas regables de Álora con el valle ardaleño del Turón, y de aquí en adelante, hacia las campiñas llanas y de colinas sevillanas y cordobesas. La vía romana Malaca-Hispali pasaba por el valle del Guadalhorce, arroyo de las Cañas, puerto de Málaga de Ardales, Teba, etcétera. Tartesios, fenicios, griegos, iberos, romanos, visigodos, musulmanes, castellanos y toda la arriería de los últimos siglos nunca pararon de hollar estas tierras. Por ejemplo, los visigodos, desde Leovigildo hasta Suintila, tenían ubicados en esta zona sus bases de ataque a los romanos de Oriente (o sea, los griegos bizantinos), desde fines del siglo VI hasta principios del VII. Y eso es, quizá, lo menos importante en los hechos, en las relaciones y en la duración.

 

Has dedicado mucho tiempo a la mítica figura de  Umar ibn Ben Hafsún y la ciudad de Bobastro, tema donde se mezclan la historia y la leyenda. Creo que tus tesis sobre el tema son un tanto polémicas.

Sí, he estudiado la historia de Bobastro y la historia del personaje Umar ibn Hafsún y sus hijos con prolijidad. He intentado hacer una obra que sintetizara el tema, pues no existía esa síntesis aún, sino múltiples, complejos, valiosísimos y admirables esudios sobre aspectos muy específicos. Pero, repito, no u
na historia, ni un estudio geográfico sintético, amplio, denso sobre ello.

Bobastro

No obstante quiero advertir que sobre Bobastro y Umar ibn Hafsún no hay leyenda. No hay leyenda que el pueblo haya transmitido, deformando la historia, generación a generación, a lo largo de los siglos. Que eso es lo que se entiende por leyenda. Lo de Bobastro se borró por completo de la memoria de las gentes en cuanto se vino abajo. Los últimos siglos de la Edad Media, al menos en la obra cristiana, no recogen nada de Bobastro. Y menos el pueblo. Lo que ocurrió es que, sobre todo en el siglo XIX, los historiadores medievalistas europeos estudian las fuentes árabes (sitas en Egipto, Marruecos…) y comienzan a incluirlo en los tomos de historia medieval española. Y lo que desconocían en las primeras y escuetas fuentes, lo cubrieron  con hipótesis, muchas veces vinculadas a la ideología romántica o a la ideología política del momento. Pero esto no es leyenda; es deficiencia. Cuando entran en escena los grandes medievalistas de fines del XIX y del XX, con el estudio de más y mejores fuentes originales, la historia de Bobastro se va completando. Pero, repito, sin que existiera hasta el momento una historia completa.

En mi libro sobre Bobastro incluyo: el relato exhaustivo de los sucesos; algo muy importante, como es la cronología de los mismos, muy descuidada hasta hoy; resumo todos los estudios arqueológicos realizados; hago un estudio rigurosísimo sobre todas las teorías de la ubicación de la ciudad de Bobastro y muchas otras fortalezas y lugares citadas en las fuentes (que son copiosísimas); y, al final, hago también una recopilación de todas las interpretaciones históricas sobre el tema, aportando también la mía. Pero en modo alguno hay una “oposición” de los historiadores a mi teoría interpretativa, que es sólo una más, salvo la de algún historiador, que pone en boca mía lo que no digo, seguramente por no haberse leído el libro, y al entender, con aptente yerro, que lo que yo recopilo de otros historiadores, simplemente como tal recopilación, lo hago mío, cuando advierto expresamente.

Hafsún, un héroe poético

Me preguntáis que intente resumir mi teoría interpretativa. Brevemente puedo decir que, además de componentes prefeudales, de depredación del campesinado, de afán de riqueza, de afán de poder, no se puede negar el exponente religioso cristiano y el ideal de lucha contra el emirato opresor de la clase dirigente árabe. Incluso muerto Umar ibn  Hafsún, sus hijos, sus capitanes, los eremitas, sus gentes, ya condenados a una derrota inevitable, persisten en las prácticas cristianas, a sabiendas de que les va la vida en ello, como les ocurrió a decenas de lugares de población cristiana completa, que fueron arrasados, aniquilados y sus habitantes exterminados. En cuanto a la lucha contra una administración que privilegiaba a la clase poderosa árabe y marginaba a la clase media y baja muladí y cristiana, no hay que ir más lejos que simplemente darse cuenta de que cuando a uno le siguen miles y miles de fieles hasta la muerte, no se lucha por algo material, sino idealista. El mismo Umar ibn Hafsún lo declara así en su primera arenga. En definitiva, la historia nos enseña que a los pueblos no los mueve lo material, sino la poesía.

 

¿Cómo es tu trabajo de investigación? Explica un poco tu método:
acopio de documentos, visita a archivos…

Años y años de estudio y recopilación, desesperante ante el panorama de no atisbar fecha de publicación de la obra. Bibliografía, artículos de revistas universitarias de historia, pateo del terreno, mucho hablar con los últimos y escasos viejos habitantes de los lugares. E incluso, datos que, de forma indirecta o casual, nos transmiten, como un tesoro, los documentos de escribanía de los siglos XV en adelante. Por ejemplo, para la toponimia y ubicación de los hechos. Y luego, un par o trío de años para redactar cada libro.

 

Tu última obra, España, vieja patria, cambia un poco la
trayectoria de las anteriores  por su tema más general, menos local; además, puede tener algunas connotaciones políticas. Háblanos de ella.

Es un trabajo también muy técnico: con un estudio dilatado de crónicas y otras fuentes literarias originales, ¡y tan desconocidas!, e incluso arqueológicas.

“España vieja patria” fue una necesidad urgente, vital, dado el gravísimo problema identitario que vive España, como concepto, en los últimos años, sobre todo, a garras del nacionalismo secesionista, golpista y que maneja a su antojo las transferencias educativas y los medios de comunicación. Y todo este peligrosísimo trance también se basa en el desconocimiento y desprecio brutal que inmensas capas de la población española tienen sobre el propio concepto de España como una patria perfecta y antiguamente definida en la historia, desde muchos siglos antes de que existieran conceptos como Cataluña o Andalucía; es más, siendo el actual territorio de Cataluña cogollo de España. Hay una indolencia tal que miles y miles de españoles llegan a creer que España es algo surgido con los Reyes Católicos, cuando se unen reinos y condados peninsulares. Nada de eso, Hispania es algo nítido, vivo, asumido, defendido, anhelado, ansiado durante toda la Edad Media y ya surgido en la Antigua, y tanto por leoneses como por catalanes, vascos y portugueses.

El lector hallará en “España vieja patria” una apabullante recopilación de textos antiguos y medievales que dejará poco lugar a dudas sobre la viejísima idea de España, como patria, ya así llamada en las fuentes de antiguas y medievales.

Contiene, además, lo que creo que es la más completa recopilación de datos antiguos y medievales sobre el rito y el mito del toro (no me refiero solamente a las corridas de toros): quizá el símbolo hespero-ibero-hispano más preciso y exacto que se mantiene ininterrumpidamente, a lo largo de tres milenios, en España y sólo en España (y culturas emanadas de ésta).

 

Tenemos un patrimonio histórico que puede ser considerado importante en la zona. ¿Crees que lo cuidamos y fomentamos adecuadamente? ¿Qué papel deben tener aquí las instituciones?

moneda-hispania-portadaEl patrimonio histórico de nuestra amplia comarca es extraordinario. Hubo unos años, cuando el dinero fluía de las administraciones públicas, que empezó a recuperarse y a ofrecerse a la ciudadanía: en dos líneas, a cual más importante, difusión cultural en sí y promoción de empleo y riqueza en nuestros pueblos. Pero la escasez de fondos en Hacienda, por causas que escapan a los promotores de lo cultural, ha impedido a las administraciones a proseguir esa labor. Yo no culpo a nadie, porque la falta de dinero público depende de los ingresos por cotizaciones y empleo. Llegarán mejores tiempos y confío en que se se rescate la inversión cultural. Ahora bien, también recuerdo magníficas ofertas culturales anteriores a la crisis económica lamentablemente despreciadas por la ciudadanía en general o, dicho de otra forma, solamente apreciada por la pequeña minoría que constituye el público con inquietud cultural e histórica.

Nota: los lectores interesados en la obra de Francisco Ortiz pueden encontrar más información:

 

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