Lucas González Rengel, memoria viva del fútbol en Álora

Reseña sobre el autor: TOMÁS SALAS

Álora (Málaga) 1960. Profesor de Lengua en la Enseñanza Secundaria. Doctor en Filología Hispánica por la Universidad de Málaga. Directivo de Guadalpyme. Colabora con artículos de opinión en prensa y en algunas webs sobre temas culturales, socio-económicos, históricos. Publica, además, trabajos de investigación en algunas revistas.

Lucas González Rengel es lo que se llama un perote (para los que no lo sepan, habitante o vecino de Álora) “profesional”. Quiere esto decir que, aunque  lleva muchos años afincado en Fuengirola, donde ha ejercido su profesión de maestro hasta la jubilación, no ha roto el cordón umbilical que le une a Álora. Este cordón, invisible pero misteriosamente persistente, está formado por distintos elementos: tradiciones, lugares, vivencias personales, recuerdos, amistades…

Su profesión ha sido la enseñanza, que ha ejercido desde muy joven en una academia en su pueblo, hasta su jubilación en 2015; pero su gran pasión -aparte de la familia y los amigos- es el deporte y, en particular, el fútbol.

En el mundo deportivo, dicho en términos flamencos, ha tocado todos los palos. Comenzó, como tantos niños de su generación, jugando en las calles y llanos de Álora y luego fue pasando a equipos locales en distintos pueblos. Como entrenador tiene también una larga trayectoria. Cuando deja el fútbol activo pasa a entrenar al equipo juvenil de Álora. Pasa luego a entrenar equipos en Fuegirola, Estepona, Benalmádena,  Coín.  En 1991 alcanza la categoría de Entrenador Nacional. También ha ejercido como técnico en baloncesto, balonmano y atletismo, donde ha tenido a sus órdenes a una medallista olímpica como Teresa Zabell.

Memoria gráfica del Fútbol en Álora

Memoria gráfica del Fútbol en Álora

Un tercer aspecto de su de su relación con el deporte es la labor investigadora sobre la historia del fútbol en Álora. Él era consciente de que había una gran cantidad de material, más el testimonio y el recuerdo personal de muchas personas, que podía perderse con el tiempo si alguien no lo recogía y le daba forma. Fruto de esa inquietud y un largo y paciente trabajo en distintos archivos y recogiendo testimonios orales de muchas personas que todavía mantienen recuerdos de este tema,  es su libro El fútbol en Álora (1920-1971, publicado en 2006. En la elaboración de este libro Lucas tuvo ocasión de acopiar una gran cantidad de material gráfico. Con este material aborda el proyecto de su segundo, Memoria gráfica del fútbol en Álora (1930-1970). En este libro se recogen fotografías de cuatro décadas, algunas de una gran antigüedad  y en un estado de conservación mejorable; y se ha hecho el trabajo de fecharlas  e identificar a las personas que aparecen en ellas. Contemplar estas fotos para muchos es volver al pasado de su infancia y juventud, es rememorar lugares y personas, algunas ausentes. Detrás del deporte, como de cualquier actividad humana, hay siempre en juego sentimientos. Lucas, me dice en la entrevista, prefiera llama “añoranza” que “nostalgia” al que empapa todo este libro. Una añoranza que, en el fondo, nos dice que todo aquello pasó pero valió la pena.

 

 

Tu profesión ha sido la enseñanza, pero siempre te ha atraído el deporte en general y el fútbol en particular. ¿Cómo te surgió esa afición? ¿Cómo fue tu relación con el deporte en la niñez y la juventud?

No podría decir con seguridad de dónde me viene la afición al fútbol. Quizás porque mi padre fue un buen aficionado a este deporte (hasta que yo comencé a jugar federado, pues decía que no podría aguantarse si llegaban a insultarme en un campo de fútbol). Él me llevó a La Rosaleda a ver el Deportivo de La Coruña, Atlético de Madrid…

También puede venir causado porque en las empedradas calles de nuestro pueblo resultaba muy difícil practicar otro deporte que no fuera darle patadas a la pelota.

Mi relación con el deporte en mi niñez y juventud, aparte del fútbol, fue a través de la OJE. Todos los años participábamos en los Campeonatos del Frente de Juventudes (orígenes de los posteriores Campeonatos Escolares). Jugábamos a baloncesto, balonmano, voleibol (antiguo valón volea). Nos presentábamos en dichos campeonatos casi sin entrenar. Recuerdo hacer algo de voleibol en el antiguo cine de verano; de baloncesto en el llano que había en la Cancula, actualmente Casa de la Cultura, o en Flores. Llegamos a jugar algunos partidillos en el campo de fútbol, e incluso en la plaza Santa Ana.

Decides recoger la historia del fútbol en Álora, sobre todo en su memoria gráfica. ¿Cómo has acometido este trabajo? ¿Cómo te has organizado y de dónde has recogido los datos?

Todo vino como de casualidad. Me explico: estando un día visitando a mi entrañable amigo Diego Mamely (D.E.P.), estuvimos ojeando algunos apuntes de su archivo. Entonces le dije que todos esos documentos que tenía sobre el fútbol en Álora no podían quedar en el olvido, que había que publicarlos para darlos a conocer y que no se olvidaran. Diego me dijo: “¿Por qué no lo haces tú? Cuenta conmigo en todo lo que te pueda ayudar”. Con esa frase y con los ánimos que me dio Maruchi, su esposa, comenzó todo.

¿Cómo me organicé? Después de darle varias vueltas de cómo iba a enfocar el tema, me decidí por darle al lector una visión del fútbol internacional (Mundiales y Olimpíadas), del nacional (liga y copa), del provincial y, por último, local, en cada década.

Comencé en los años veinte y tuve que dejarlo en el comienzo de los setenta porque me había puesto ya en 400 páginas. Y todos sabemos que los libros “gordos” asustan un poco.

Los datos proceden de fuentes orales (entrevistas y anécdotas que me contaban personas muy vinculadas con el fútbol perote) y sobre todo de documentos escritos: ya fueran de archivos como el privado de Diego Mamely, el de Díaz Escovar (Málaga); de periódicos como Álora Nueva, Afán, revista mural Cruz y Espada; hemerotecas como la de la Biblioteca Provincial de Málaga; libros diverso y, por supuesto, la consulta por Internet.

El segundo libro Memoria gráfica del fútbol en Álora, viene como consecuencia del primero. Cuando estaba recabando datos, me fueron dando fotos de equipos perotes. Me hice con una numerosa colección de fotos, que decidí exponer, con la inestimable ayuda del Alcalde, José Moreno, y Concejal de Deportes de entonces, José Aguilar. Esto ocurría en 2004. Allí mismo, mi amigo Pepe Morales me dijo que debía editar todo ese material fotográfico. Y, aunque han pasado unos añitos, al fin se hizo posible en este 2016.

Tu trabajo es un buceo en el pasado, pues intenta rescatar del olvido nombres y vivencias que, de otra forma, se hubieran perdido. Recuerdos de un  mundo pasado que es el de tu juventud. Esto se llama nostalgia…

 

Pues sí. Pero, yo prefiero hablar de añoranza, ya que nostalgia conlleva un aspecto de tristeza. Se añoran los años mozos, por supuesto, los momentos de compañerismo en las competiciones, unas veces felices y otras no tanto debido a los resultados, los viajes… No sé, son tanto los recuerdos, y en general buenos.

Eso sí, cuando ves alguna foto con amigos que ya no están, sientes ese halo de tristeza propio de la nostalgia. Pero esta lógica tristeza desaparece cuando piensas que así serán recordados por futuras generaciones.

Como docente hay una idea que me parece fundamental: el deporte como forma de fomentar y transmitir valores. Te pido que me digas algo  sobre este tema apasionante.

 

El deporte, sobre todo el deporte en equipo, te ayuda a formarte: respetar a los compañeros, respetar a los contrarios, respetar a los jueces, cumplimiento de las normas. ¿Acaso no es así como hay que ir por la vida? Siempre he tomado el deporte como un elemento esencial en la formación del ser humano, principalmente en el aspecto moral y no solamente en lo físico. Inculcar valores ha sido mi “lucha” a lo largo de toda mi vida profesional. Y lo sigue siendo.

Como muestra de ello, reproduzco la dedicatoria que me hizo TheresaZabell en una foto cuando fue campeona olímpica en vela, clase 470, en Barcelona 92:

A don Lucas, agradeciéndote que me enseñaras a amar el deporte y sacar lo mejor de cada uno.

 

Seguro que tienes algún o algunos proyectos entre manos. Cuéntanos.

Pues sí. Quiero darle cuerpo a la segunda parte de los dos libros publicados. En ambos me quedé al comienzo de los setenta. Quiero llegar al 2000. No pude hacerlo antes porque dando clases (en mi colegio era con jornada partida) y entrenando, me era imposible. Ahora que tengo más tiempo por la jubilación (lo de más tiempo es relativo), voy a concluirlos. Así que no es de extrañar que se me vean por Álora  con una carpetita y preguntando datos sobre determinado equipo o determinada foto.

Nota: La recaudación de los dos libros mencionados está destinada a entidades solidarias. El primero a las  asociaciones  de Minusválidos  y a la del Alzheimer de Álora, junto con Cooperación Honduras de Fuengirola. El segundo a la asociación de Minusválidos. Animamos a nuestros lectores a que colaboren con estas entidades comprando el libro.

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